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Acompañamiento o Outplacement: Más que una opción, un imperativo

Meditando sobre los cambios que se están suscitando en el mercado empresarial local, el desempleo que se está generando y la manera en que se están manejando estos procesos, arribé a una triste conclusión; muchas organizaciones no reconocen el valor de las personas.

Es común escuchar a muchos directivos decir ¨las personas son nuestro principal activo¨, pero son pocos  los que practican lo que predican. La abismal distancia entre las palabras y los hechos confirma mi anterior afirmación.

Para nadie es un secreto que la economía y el entorno laboral están cambiando. Por un lado, la fuerza laboral actual no es igual a la de ayer, las personas tienen acceso a más educación e información, esto acrecienta sus expectativas  y niveles de exigencia y los lleva a ser menos  leales que sus antecesores. Por el otro, hoy resulta más difícil mantener un empleo, pues las organizaciones en respuesta a lo que acontece, están fusionándose, reubicándose y/o reconfigurándose, y esto regularmente conlleva reestructuración, cierre de las operaciones y reducción de personal.

En nuestro país, en los últimos dos años varias empresas se han visto forzadas a despedir personas por algunos de los motivos antes citados. Lamentablemente han transitado por esta transformación sin procurar ayuda para asegurar el manejo adecuado de un proceso tan delicado, de tanto impacto para las personas involucradas, la organización misma y la sociedad en general.

La pérdida de trabajo se considera uno de los acontecimientos más traumáticos  en la vida de cualquier ser humano. De ahí, la necesidad de crear estrategias encaminadas a apoyar a las organizaciones para   atenuar el impacto negativo que ello genera.

Las organizaciones, frente a reestructuraciones que implican reducciones de personal, deben procurar acompañamiento. El Outplacement, conocido en el ámbito empresarial como desvinculación programada o desvinculación asistida, consiste en un servicio que permite a las empresas transmitir con claridad las nuevas expectativas a todos los niveles y  ayudar a gerentes y supervisores a comunicar los cambios.

A través de este servicio la organización y sus empleados; tanto los que se afectarán como los que permanecen, se benefician.

La primera obtiene múltiples ventajas; sostiene o mejora externa e internamente su imagen, maneja con mayor delicadeza las desvinculaciones; asegura la moral y la productividad de los que se quedan, y reduce los niveles de stress de los involucrados.

Los empleados afectados reciben apoyo para superar la crisis personal y familiar y el trauma que pudiera ocasionar el despido, para reinsertarse en el mercado laboral y/o para descubrir otras maneras de ganarse la vida y mantenerse activos profesionalmente (consultoría, práctica de actividades independientes o el emprendimiento).

Muchos de los estudios conducidos sobre Programas de Apoyo y  Outplacement, coinciden en que las organizaciones que los ofrecen: reconocen que el factor humano es realmente importante, cuentan con profesionales de Recursos Humanos altamente cualificados y conscientes del impacto que tiene la gente sobre los resultados y conocen la importancia de llevar a cabo correctamente un proceso de desvinculación.

 

 

- Ingrid Martínez

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