El Blog de Ingrid

El mayor favor que hacemos a la competencia es errar al seleccionar personal
abril 4, 2018

El reto de anticipar el futuro

“Que la vida no te sorprenda, careciendo de lo que necesitas para vivir bien después de los 50’s

A finales de abril 2017 la revista Estilos publicó un artículo de mi autoría titulado “Tengo 50 años y busco empleo… ¿qué debo hacer?” Varías personas me contactaron, unas para comentarme sobre lo útil que les resultó su contenido, otras para remitirme su CV, pero una en particular hizo algo diferente; se apareció en mi oficina. Me tomó de sorpresa, pero le recibí. Era un Señor de unos 65 años en busca de apoyo para reinsertarse en el mercado laboral. Cuando termine de conversar con él, sabía cuál sería el tema sobre el cual versaría mi próximo artículo. Su situación, la cual lamentablemente es la de muchos, me reveló la necesidad de crear conciencia a los más jóvenes sobre la importancia de prepararse para el futuro.

Vivimos ocupados con los afanes cotidianos, enfocados más en lo que sucederá la semana entrante que en lo que acontecerá dentro de 20, 30 o 40 años. La mayoría nunca se ha detenido a pensar qué necesitará para vivir al cese de la vida productiva. Algunos prefieren no hacer esta proyección para evitar desaliento, otros sienten que no tienen tiempo para eso. Existen personas que no saben por dónde comenzar a calcular lo que necesitarán porque nunca han pensado cómo serán sus años una vez alcance esta etapa. ¿Tendré mi propio negocio? ¿Me gustaría seguir mi pasión y propósito mediante el trabajo voluntario? ¿Me tendré que encargar de mis padres durante su vejez?

Recuerdo cuando me encontraba en la etapa de adultez temprana (antes de los 40’s); mientras crecía profesionalmente y percibía un atractivo paquete de compensaciones, jamás me pasó por la mente cómo sería mi vida al llegar a la adultez media (entre los 40’s y 65’s), o en la vejez, y mucho menos formularme preguntas como… ¿Y si pierdo el empleo? ¿Y si se dificulta conseguir trabajo? ¿Y si tengo que dejar el trabajo por alguna situación atendible? ¿Y si por alguna circunstancia me incapacito?

Hoy las personas empiezan a trabajar entre los 22 ó los 23 años y terminan a los 65 ó 70 años, en total, trabajan de 40 a 48 años y muy probablemente al final de este período no tienen seguro su sustento. Esto así no sólo en países no desarrollados como el nuestro, sino también en los desarrollados.

La mayoría ha adoptado la mentalidad «vivamos el ahora», no anticipa el futuro. Entre los 25 a 34 años prima una cultura de complacencia, uno no quiere privarse de ningún gusto, todo lo que está a la moda lo prueba, a costa obviamente de ahorrar y/o invertir.

Cada uno tiene prioridades distintas dependiendo del momento que esté viviendo: el desarrollo profesional, la creación de patrimonio, el fortalecimiento de la calidad de vida de los hijos, etc. pero entre estas preocupaciones debería contar la de planear para el futuro, conforme la etapa en la que te encuentres.

Algunas sugerencias para que la vida no te sorprenda careciendo de lo que necesitas para vivir después de los 50 años son:

  1. Ahorra, mientras más temprano empieces mejor, no importa el salario que percibas, empieza con un pequeño monto mensual y auméntalo a medida que adquieres más edad, previendo que al momento de tu retiro resulte significativo.Existen diversos instrumentos financieros mediante los cuales puedes capitalizar  tus ahorros; asesórate.
  2. Adquiere a temprana edad, tu vivienda, aunque no sea la de tus sueños. Contarás con un activo que más tarde puede ser parte de tu patrimonio o servirte para adquirir otra mejor.
  3. Evita el sobre endeudamiento y cuida tu estabilidad financiera. Elabora un presupuesto para que tengas claro los ingresos y gastos, e identifica cuáles son necesarios y cuáles aplazables, esto te permitirá vivir de acuerdo a tu propia realidad y, por consiguiente, planear de mejor manera y no recurrir a fuentes de financiamiento como complemento de sus ingresos.
  4. Evita la tentación de dejar de ahorrar e invertir (títulos, certificados, bienes inmuebles, etc.), entre los 30 y 40 años, muchos están teniendo sus hijos y esto indudablemente puede consumir una buena parte del ingreso, aun así no pierdas de vista el futuro.
  5. Concibe un Plan B, algún proyecto que si te falta el empleo pueda representar una fuente de ingresos. ¡Arriésgate! ¡El que no se arriesga no gana!

Cuando miro atrás y recuerdo todo el dinero que gané y malgasté, reconozco que al igual que la mayoría, yo pensaba que la etapa productiva duraría para siempre y que los años no pasarían. ¡Cuán ilusos somos!

 

-Ingrid Martínez

- Ingrid Martínez

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